Sembrar es abrirte a un resultado futuro, y se
hace de antemano. Funciona de la misma forma que cuando bendices
la comida diciendo: "Gracias Dios por lo que vamos a recibir".
Sembrar es como decir: "Reconozco su presencia aún antes de
recibirlos".
Cuando sembramos o pagamos el diezmo, es
importante poner atención a nuestra actitud. Tenemos que
observar los pensamientos, los sentimientos y el cuerpo, porque
sabemos que, en lo que a polaridad se refiere, en este planeta
existe más negatividad que energía positiva. A esto se debe que
el alma, siendo positiva, requiere de un tremendo contrapeso con
la polaridad negativa de suerte tal que pueda permanecer aquí.
El proceso del diezmo equivale a declarar que
ninguna de las "cosas" del nivel físico nos pertenecen. Si acaso
tu actitud es: "no tengo dinero para dar el diezmo a la
iglesia", sería mejor que lo hicieras, porque puedes perder
incluso lo que tienes. O, como está establecido en La Biblia:
"Porque a todo el que tiene le será dado, y tendrá en
abundancia; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será
quitado." (Mateo 25:29, Reina-Valera Actualizada)
Ahora bien, hemos visto como hay personas que
tienen la experiencia de pobreza en medio de la abundancia y su
actitud se llama a veces "conciencia de pobreza". Es una actitud
de "no me alcanza". Nunca les va a alcanzar. Sin embargo, hay un
abastecimiento infinito. Una vez que lo entiendas, estarás rumbo
a un nivel de libertad mucho mayor.
Una de las cosas que van en contra de la siembra
y el diezmo es acaparar. Somos seres dinámicos y estamos aquí
para amarnos, cuidarnos y compartir. Un acto que es
definitivamente contrario al diezmo y la siembra es acaparar.
Emocionalmente se experimenta como un sentimiento de carencia;
financieramente como avaricia; y físicamente como enfermedad.
Si obstaculizamos la abundancia, nos encontramos
fuera de la dirección espiritual. Y cuando estamos fuera de
nuestra dirección espiritual, el pagar el diezmo o sembrar, nos
llevará de nuevo a ella. Siempre podemos estar alineados con
Dios, a pesar del nivel del cual provengamos. Mas, si decimos
que estamos alineados, cuando de hecho no lo estamos, es
entonces que la "carencia" se anida en nuestro interior. Esta
carencia puede manifestarse por medio de sentimientos de
inferioridad, o también puede darse -por ejemplo- cuando no
tengas algo y aseveres "no me alcanza el dinero" o, "no cuento
con educación formal", o "nadie me quiere", o "quien tuviera un
novio o novia". Ahí tienes: carencia mental, emocional y física.
Pagar el diezmo es como decir: "Le doy a Dios de
lo que he recibido". El diezmo está un poquito bajo La Ley, y si
haces todo bajo La Ley, te atarás. Pero si lo haces a través de
la gracia de dar como una manera de incrementar las cosas para
todos, entonces vendrá a ti una gran abundancia en muchas
formas.
Entonces, técnicamente, el diezmo proviene de La
Ley bajo el Antiguo Testamento, en tanto que la siembra proviene
de la gracia y es uno de los secretos más profundos y mejor
guardados de La Biblia. Se le ha llamado diezmo de fe o también
lo podemos llamar pre-diezmo, excepto que no se basa en el 10%
de lo que has recibido: se basa en la cantidad que tú quieres
recibir y la forma que puede suceder. No tiene límite. Otro
nombre que se le puede dar es decuplicar. Para los que piensen
en grande se llama centuplicar, y para los que piensan "en
gigante" se le dice incrementarlo un millón de veces.
Sembrar se asemeja a la idea de ir a un campo con
trigo en la mano y arrojarlo sobre la tierra, como se hacía en
tiempos bíblicos. Lo implícito es que hay una actitud de
gratitud por la oportunidad de tener la tierra, sembrarla y
cosecharla. Hoy en día, cuando siembras para algo futuro no está
muy claramente definido cómo se te va a cumplir. Sin embargo,
con el diezmo sabes exactamente cómo se te cumple porque ya lo
has recibido.
Cuando siembras es como decir: "Sé que este
evento futuro vendrá a través de la generosidad de Dios". El
evento podría ser dinero, mejor salud, mejor trabajo, etcétera
¿Cómo te lo brinda Dios? El lo hará de cualquier manera. Y muy
rara vez se dará como esperabas.
La idea de sembrar a futuro, debe incluir un acto
que te comprometa a concentrarte mentalmente. Necesitas una
visión clara, una idea clara de qué quieres, luego lo siembras y
te pones a esperar la cosecha, no sentándote a esperar, sino
regando y fertilizando la tierra para que de ella salga algo que
pueda crecer. Te aseguras de hacerlo con la cabeza puesta en lo
que quieres obtener. La riegas y la fertilizas con tus deseos
mentales. Es una actitud o visión.
LOS
PRINCIPIOS DE LA SIEMBRA
* Hay algunos principios claves que recordar
cuando empiezas a sembrar. Si vas a cosechar en otoño, ¿qué es
lo primero que tienes que hacer en la primavera? Plantar.
Entonces primero tienes que dar.
También hay que saber para qué se está dando. Si siembras
centeno no esperes un caballo. Si estás sembrando trigo, no
esperes centeno. Así que para dar, primero tiene que haber un
propósito: ¿Para qué lo hago? Y no necesita ser una declaración
altruista, sino una afirmación de posesión. "Siembro porque
quiero tener esto". Expresas en detalle lo que quieres.
Al sembrar necesitas hacerlo con la verdadera fe
del corazón. Tienes que exigir -por así decirlo- lo que has
sembrado, pero exígelo tomando en cuenta el tiempo y el amor de
Dios. También tienes que hacerle saber a Dios que eres su
copiloto, su socio. Y aunque Dios sea el socio mayoritario, no
puedes tan sólo sembrar y decir: "que Dios haga lo que quiera"
porque Dios a su vez te dice: "necesitas darme planos detallados
de lo que quieres".
Si dices: "quiero alcanzar aquella montaña" eso
se llama imaginar. Pero cuando sembramos, empezamos a
prepararnos ahora mismo para recibir de la montaña. Verificamos
que el auto tenga gasolina y que las ruedas tengan aire.
Revisamos el mapa de la ruta para saber como llegar allá y como
está el clima para saber si nos conviene ir a esa hora. Al
sembrar hay que ver la montaña y la forma de llegar a ella.
Mantenemos la imagen interna de lo que queremos claramente y
luego sembramos. Esta es una forma rápida de tener abundancia
personal.
Es una idea similar a la de programar la mente
universal. Si no has leído "La Fuente de tu Poder", sería buena
idea hacerlo. Visualiza lo que quieres tan detalladamente como
puedas. Activa tu habilidad auditiva, tu visión, tacto, gusto y
olfato, lo que más puedas y después activa tu intuición, para
que realmente lo sepas. Todo eso empezará a trabajar para atraer
lo que quieres.
También puedes hacer un collage o "mapa del
tesoro"; recorta figuras o fotos de lo que quieres y los colocas
en una pizarra; puedes crear una escena ideal con la imaginación
creativa; puedes usar la técnica de programación de la mente
universal o puedes usarlas todas. Todo esto tiene mucho valor.
Si has hecho un mapa del tesoro o collage pero no ha funcionado
de la forma que tú querías, probablemente se deba a que no
sembraste para esas cosas. Sólo visualizaste lo que querías, y
esas cosas aún están en tu visión pero nunca pudieron
concretarse. Debes abrir brecha para que ello venga a ti; y se
abre brecha en forma de dólares, pesos, pesetas, bolívares, o
cualquiera que sea la moneda.
Si quieres algo intangible (por ejemplo, una
relación) igual necesitas ponerle un valor, y la única medida en
la que todos realmente concordamos es el dinero; así que tú
determinas dentro de ti cual va a ser esa cantidad. Tú
determina, consultando nuevamente en tu fuero interior, la
cantidad que habrás de sembrar por el valor que le has puesto a
eso intangible que quieres. Si quieres una cualidad espiritual,
por ejemplo claridad, debes ver qué implica esta claridad dentro
de ti. Si piensas que es una cosa y realmente es algo distinto,
puede que no recibas aquello para lo cual sembraste. Sin
embargo, puedes recibir esa cualidad porque Dios podría saber la
intención de tu corazón, a pesar de tu falta de habilidad para
expresarlo.
Saber cómo vamos a llegar no es tan crítico como
saber que sí vamos a llegar; acerca de esto no debes tener la
menor duda, ninguna reserva, nada excepto el mantenerte firme y
actuar como si hubiera sucedido. Esto no es sentarse y pensar
que podría suceder, sino actuar como si estuviera sucediendo.
Afirma muy claramente lo que deseas. Exígelo como
si ya estuviese ahí, lo cual significa que condicionas la
conciencia. Para recibir, debes actuar como si fuese tuyo; ésta
es la declaración de fe que ya está presente. Tienes que tener
tu propósito claro; si hay confusión, propósitos en conflicto, y
dudas, tu semilla se pudrirá y degenerará. No producirá buen
fruto.
Es muy importante que no le digas a nadie aquello
para lo cual estás sembrando o lo que estás por manifestar; ni a
tu cónyuge, ni a tu gemelo siamés, porque ellos podrían -muy
sutilmente, al no ver lo que tú ves- arrojar dudas sobre lo que
tienes y las aceptarás como tuyas aún sin quererlo. Luego,
cuando aparece la negatividad, dirán: "Ves, estaba en lo
cierto". Entonces nos decimos: "¿Me pregunto si tendrán razón?".
El Dios de la opinión se está apoderando de ti en lugar del gran
Dios de la abundancia. El Dios de la opinión no entrega
abundancia, salud y prosperidad. El entrega destrucción,
derrumbamiento y enemistad. Esa es la Ley. El Dios de la
abundancia trae gracia.
"Cual es el pensamiento de un hombre en su alma,
tal es él" (Proverbios 23:8 Reina-Valera Actualizada). Somos
creadores. Podemos crear y ver lo que queremos e ir tras ello.
También podemos hacer lo mismo negativamente, porque al proceso
creativo poco le importa tras lo que vamos. Si tienes dudas y
pensamientos negativos dicho proceso creativo los manifestará
igual. Es bueno que entiendas que, en lo que se refiere a las
imágenes y pensamientos que ruedan en tu mente, sembrar es casi
como caminar en la cuerda floja: un pensamiento negativo te hará
caer. Si comienzas a tener imágenes y pensamientos negativos
acerca de algo para lo cual estás sembrando, detenlos
inmediatamente. Levántate y camina. Elimina la negatividad
moviéndote físicamente; juega a la pelota o corre alrededor de
la cuadra. Luego regresa a lo que quieres concentrándote en lo
positivo. Tienes que asegurarte que llevas esto en la dirección
correcta todo el tiempo y que observas tus pensamientos
cuidadosamente.
Hay partes de la conciencia que si no se toman en
cuenta propiciarán la entrada de la duda. Una pequeña duda puede
crecer, hasta un punto en el que todo lo que veas va a ser
negatividad; lo malo de esto es que la duda nos regresa de
acuerdo al principio de que se cosecha lo que se siembra.
Algunos de ustedes lo han tomado bastante en serio y han
preguntado:
-¿Quieres decir que lo que me sucede ahora, lo produje tiempo
atrás?
-Exactamente.
-Y ¿cuándo lo hice?
-¿Hace cuánto que existes?
-Bueno, no sé.
-Ya que no lo sabes empieza a observar lo que estás creando
ahora.
Una clave fundamental que todo mundo debe reconocer es que "no
se puede dar el lujo de tener un pensamiento negativo". Esto es
sumamente importante.
-Podrías preguntar: ¿puedo sembrar para obtener
100 millones de dólares?
-Por supuesto
-¿Lo obtendré?
-No lo sé. Puedes mantener esa visión activa de manera que la
veas y la sientas venir hacia ti. Si no puedes hacerlo no lo
obtendrás.
Puedes sembrar para tantas cosas como para las
que puedas mantener una imagen clara en tu conciencia. Tienes
que tener cuidado puesto que debes mantener un equilibrio muy
delicado dentro de ti con el medio ambiente. Si te dejas atrapar
por la codicia, lo que recibirás será la codicia, y tal vez no
recibas lo que querías y, por eso, estarás viviendo en un estado
de carencia. Podrás decir: "no me alcanza; por lo tanto me da
codicia". En cambio si tienes abundancia no tienes carencias, y,
por lo tanto, no tienes que participar en la codicia. A menudo,
se necesita tiempo para superar algunos de nuestros viejos
patrones habituales de personalidad. Toma en cuenta que sembrar
también nos sirve para liberarnos de ellos.
¿Qué obtiene la gente al dar?
Algunas veces sólo obtiene la satisfacción de dar. Sembrar tiene
que darte la satisfacción de hacerlo. Nada más. Realiza tu
"croquis"; plasma tu intención en él; entrégaselo a Dios;
suéltalo y sigue con tu vida. Si ves algo más que deseas,
siembra de nuevo y muy pronto llega la primera y luego la
siguiente.
¿Cuándo me llega?
CUANDO TE LLEGUE.
¿Qué pasa si no lo obtienes después de un cierto período de
tiempo?
Yo diría que si no empieza a manifestarse dentro de un mes,
encuentra en ti la respuesta de lo que ocurrió. Tal vez
necesitas tener mas paciencia y tengas que sembrar de nuevo. Ve
hacia dentro de ti para indagarlo; porque la siembra es entre
Dios y tú.
La energía sigue a los pensamientos. Los
pensamientos en los cuales se persiste producen un sentimiento en el
corazón y la voluntad que vamos a desarrollar. Por lo tanto siembra
con la verdadera fe del corazón. Exígelo, pero hazlo de acuerdo al
tiempo y amor de Dios, que no necesariamente son los tuyos. Cuando
siembras de esa forma -con Dios como tu socio- esas cosas se
manifiestan y la razón por la cual funciona es porque lo sueltas y
se lo das a Dios gozosa e incondicionalmente……………..